viernes, 6 de agosto de 2010

PERSONAJES ILUSTRES DE ILO

LUIS E. VALCARCEL

Sus padres, Domingo L. Valcárcel y Leticia Vizcarra, lo llevaron a temprana edad a la ciudad del Cuzco, donde vivió las siguientes cuatro décadas. Realizó sus estudios secundarios en el Seminario de San Antonio Abad, para luego pasar a la Universidad Nacional del mismo nombre, donde se graduó de Bachiller en Letras con una tesis titulada: Kon, Pachacámac y Wiracocha (1912). Al año siguiente se doctoró en Ciencias Políticas; en Letras en 1915; y en Derecho en 1916.

Ejerció la docencia desde 1917 en el Colegio Nacional de Ciencias y en la ya mentada Universidad Nacional. Fundó el primer Museo Antropológico del Cuzco y el Archivo de la Universidad. Fue director del diario El Comercio del Cuzco y editorialista de los diarios El Sol, La Sierra, y El Sur.

Mantuvo estrechas relaciones con el pensador José Carlos Mariátegui, y con el grupo vinculado a la revista "Amauta". A inicios de la tercera década del siglo veinte, fue llamado a la capital del Perú para ser nombrado Director del Museo Bolivariano; luego obtiene el mismo cargo en los museos: de Arqueología Peruana, del Nacional de Historia, y del Nacional de Cultura Peruana. A la fecha de su retiro, en 1946, fue consagrado como Director Emérito de los Museos Nacionales.

Cumplió un destacado papel en la cuatricentenaria Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, donde tuvo a su cargo las cátedras de: Historia de los Incas, Historia de la Cultura Peruana, e Introducción a la Etnología. Además, fue Director-Fundador del Instituto de Etnología, Decano de la Facultad de Letras, y Profesor Emérito. Asimismo, desempeñó la carrera docente en la Universidad de Columbia, en Nueva York.

José Carlos Mariategui

Insigne pensador político que mas ha sobresalido en el siglo XX. Nació en Moquegua en el año de 1894.

Sus padres fueron; Don Francisco Mariategui y Doña Amalia Lachira. Su hogar no tuvo un origen de cuna de oro, pues no habían mayores recursos económicos. La situación familiar fue tan difícil, que sus padres apenas si pudieron solventar los gastos de sus instrucción primaria. La familia tuvo que salir de Moquegua y emigrar hacia el norte de Lima, ahí en Huacho termino la Primaria en una escuelita fiscal.

Las dificultades económicas iban en aumento en la familia y por ello tuvieron que trasladarse a la Capital ( como todo buen provinciano, que aspira a mejorar).Para ayudar un poco a su familia, a la edad de 14 años se vio en la necesidad de trabajar como Corrector de Pruebas en el diario de La Prensa de Lima( aquel que tenia su Oficina Editora en el añejo Jr. de la Unión ), su dedicación y esmero le permitió convertirse en Redactor hasta 1916, como no tenia profesión y era un aun desconocido, prefirió elegir un seudónimo, firmando como “ Juan Croniqeur”. Convirtiéndose en un Autodidacta, ya que el solo se instruía.

Pero como buen Moqueguano nacido en el sur de la patria, prontamente entablo amistades y se relaciono con intelectuales y escritores de la talla de Abraham Valdelomar y de Cesar Falcón. De ellos en principio recibió la influencia y el gusto por escribir muchos artículos mas, acercándose mucho mas a las actividades periodísticas e identificándose mucho mas con la gente de elite de la política. Demostró en el fondo de sus artículos la originalidad de sus ideas basadas en los principios básicos de la realidad nacional, social, política y económica del país ( tal vez trato de demostrar un poco su propia radiografía personal y la de muchos jóvenes provincianos de la época, que llegaban a la Lima, en búsqueda de mejores oportunidades).

Del diario “La Prensa”, paso a convertirse en redactor del diario “ El Tiempo”, que por esa época se había convertido en una tribuna opositora al gobierno del Presidente José Pardo.

José Carlos Mariategui, recibió el encargo del Director Pedro Ruiz Bravo, para hacerse responsable de las columnas identificadas como: Voces, Ecos Literarios y Ecos Sociales, las cuales tuvieron mucha acogida por el publico lector de aquel tiempo.

Pero su inspiración se encontraba en el grado mas alto y sus cualidades y habilidades no se hicieron esperar mas. Dedico mucho tiempo a las gacetas y por ello fundo “ La Noche” “El

Día” y fue invitado a codirigir la Revista “ El Turf “ fue colaborador directo de Cesar Falcón y de Félix del Valle en el periódico “ Nuestra época “.

Luego dejaría “ El Tiempo”. Para luego inmediatamente fundar “ La Razón “, en esta oportunidad este diario tenia una tendencia de orientación obrero estudiantil, para este entonces e Sr. augusto Bernardino Leguía se había convertido en Presidente de ala Republica. Con el tiempo se le sumaron los escritores Humberto Del Águila, Raúl Porras y Guillermo Luna, quienes al lado de José Carlos Mariategui decidieron iniciar una intensa propaganda a favor de la Reforma Universitaria, el impacto fue tan grande en la población, que los estudiantes universitarios comenzaron a tomar conciencia del sistema y frente a estas reacciones, el gobierno de turno los presiono tanto, que José Carlos Mariategui, bajo serias amenazas tuvo que abandonar la Nación para dirigirse hacia Europa a partir del 08 de octubre de 1919, dicha salida del país le valió para visitar, conocer y contrastar otras realidades y costumbres como las observo y compartió en Alemania, Austria, Checoslovaquia, Italia, Francia, permitiéndole tener una visión mas amplia de otras realidades socio económicas y políticas de Europa frente al mundo peruano y de América Latina. Se caso en Italia con Ana Chiappe. Pasados algunos años, en 1923 cuando el ambiente político del Perú se había calmado, decido retornar a la patria. Un grupo de intelectuales lo invitaron para integrarse a la Universidad Popular “ Manuel Gonzáles Prada”, dictando Conferencias y tratando asuntos y temas sobre la crisis mundial, describiendo y comparando otras realidades ajenas a la nuestra, pero involucrándose con las problemáticas nacionales como eran el problema de la tierra y del indio.

Luego decidió colaborar y apoyar a la edición de la revista “Variedades”.
Su amigo Víctor Raúl Haya de la Torre, fue exiliado del país y José Carlos Mariategui tuvo que asumir la Dirección de la Universidad Gonzáles Prada.

Para esta oportunidad el Moqueguano José Carlos Mariategui comenzó a sufrir de cierta dolencia un de sus piernas ( una lesión cancerosa le había aparecido ) por lo cual el cirujano Guillermo Castañeta procedió a amputársela, lo que motivo a pasar sentando en una silla de ruedas por el resto de su vida.

Sin embargo aquel niño humilde salido de las polvorientas calles de Moquegua, había ganado extrema experiencia tanto en la lucha por su vida en Lima como en el extranjero, allá en la lejana y rancia Europa, lo que le había permitido convertirse en un hombre sereno y superado, una pierna menos, no le restaba su capacidad intelectual, por lo contrario lo había alentado mucho mas y lo alentaba a seguir bregando por el sendero de la sabiduría apostando por valorarse así mismo mas que nunca.

Desde su silla de ruedas decide colaborar en “ Mundial”, lugar en el cual comienza a escribir una serie de artículos que llevaran por titulo” Peruanicemos el Perú”

En 1926 fundo la que se convertiría después en la famosa revista “ Amauta “ permitiendo organizarla en una variedad de columnas y secciones dedicadas a temas históricos, artísticos, ideológicos y literarios. En esta revista se reunieron personajes de prestigio, quienes decidieron colaborar con sus artículos, personajes de la talla de Luis E. Valcárcel, Abelardo Solís, José Diez Canseco, Domingo Martínez de la Torre, Maria Wiese de Sabogal, Cesar Vallejo y Rafael de la Fuente Benavides ( Martín Adán )

José Carlos Mariategui como redactor, editor, director de prensa se encontraba ya en un estado de franca madurez y por ello es que tenia sus inclinaciones políticas. En un primer momento se inclino por el Aprismo, pero al poco tiempo se separo de los compañeros y por lo que había visto en Europa permitió imbuirse e influenciar por las ideas marxistas y socialista, tratando de formar el Partido Socialista del Perú, pero por ser acusado de sumador del gobierno de turno fue apresado y puesto a disposición de la justicia en 1927. Al no encontrársele pruebas suficientes fu liberado, pero su estado de salud estaba muy resquebrajada.

Sin embargo a partir de 1925 comienza a escribir sus primeras obras, entre las que podemos mencionar a las siguientes: “ La escena contemporánea “ ; “ Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana”; “ Defensa del Marxismo”; “ Las Tapadas “ ( una pieza de teatro).

El haberle amputado la pierna no significaba haber desaparecido la lesión cancerosa, el mal continuaba avanzando, pasaron algunos años y su salud empeoro. Murió en la Ciudad de Lima en abril de 1930, a la edad de 34 años, cuando se encontraba en sus mas lucida producción literaria.

José Carlos Mariategui, nos ha dado una lección de enseñanza, pues pudo superar su pobreza, sus limitaciones educativas, ya que no pudo estudiar ni Secundaria ni Superior, pero contra todo esto pudo demostrar que si se podía alcanzar la meta del desarrollo y el progreso, lastimosamente no pudo continuar produciendo, porque su vida se apago a una temprana edad, apenas habían transcurrido 7 años de viaje de retorno desde Europa y poco menos de 5 años desde el inicio de su producción literaria. Así murió un gran escritor, un gran hombre peruano, nacido en Moquegua.

MARISCAL DOMINGO NIETO

Hijo de don Domingo Nieto Hurtado de Mendoza y doña María del Carmen Márquez, hizo sus estudios en Moquegua, probablemente en el colegio de los Betlemitas. Se incorpora a la avanzada del ejército Libertador, que llegó a Moquegua bajo el mando del teniente coronel Guillermo Miller en mayo de 1821. A poco tuvo oportunidad de participar en la acción de Mirave el 22 de mayo de 1821, y en atención a su comportamiento se le otorgó el grado de teniente de caballería el 5 de junio de 1821.

Durante la I Expedición a Intermedios, hallose en las batallas de Torata el 19 de enero y en Moquegua el 21 de enero de 1823. Ascendido a capitán un 25 de abril, concurrió luego a la II Expedición a Intermedios, formando en las filas del Regimiento Lanceros de la Guardia en julio de 1823. Al lado del general José de La Mar se distinguió, durante la campaña libertadora, en la Batalla de Junín el 6 de agosto y Ayacucho el 9 de diciembre de 1824. A continuación hizo la campaña de pacificación, conducida por el mariscal Antonio José de Sucre hacia el Alto Perú, concurriendo al II sitio del Callao, hasta la capitulación el 23 de enero de 1826.

Promovido ya a teniente coronel (1826), efectuó la campaña contra los rebeldes iquichanos (1827) y, al frente del I Regimiento de Húsares de Junín, participó en la Guerra contra Colombia (1828-1829). Durante la Batalla del Portete de Tarqui el 27 de noviembre de 1829, encabezó una acometida de los húsares para contener el ataque de la caballería colombiana y ante ambas fuerzas, sostuvo un combate singular con el comandante José María Camacaro, a quien atravesó con su lanza. Promovido a la clase de coronel el 24 de julio de 1829, tuvo a su cargo una brigada de caballería durante la campaña que el presidente Agustín Gamarra condujo hacia la frontera con Bolivia (1831). Conservaba su mando cuando fue ascendido a general de brigada el 6 de julio de 1833. Al conocerse en Arequipa el pronunciamiento del general Pedro Bermúdez, asumió la comandancia militar del departamento el 12 de enero de 1834 y organizó la defensa de la autoridad legal.

Sostuvo adversas acciones armadas en Miraflores el 2 de abril y Cangallo el 5 de abril, contra las fuerzas sediciosas, y después del Abrazo de Maquinhuayo el 24 de abril de 1834, ejerció la jefatura política y militar de los departamentos del sur. Promovido entonces a general de división en julio de 1834, pasó a Lima, donde asumió la Inspección General del Ejército, y en tal virtud dirigió las operaciones contra un motín efectuado en las fortalezas del Callao el 1 de enero de 1835. Pero allí se inició luego el pronunciamiento del general Felipe Santiago Salaverry un 22 de noviembre de 1835, quien dispuso la prisión de Nieto. Desterrado por su orden a California, logró desembarcar en Huanchaco y organizar la defensa de la autoridad legal. Decidida la opinión en favor del caudillo rebelde, obtuvo autorización para trasladarse a Chile; y cuando llegó a su conocimiento la intervención boliviana, presentose en Arequipa ante el presidente Orbegoso el 4 de agosto de 1835, para moverlo a rechazar los actos de gobierno autorizados por Santa Cruz y la división del país.

Al ser esto imposible, y conocido el recelo con que lo miraba el caudillo boliviano, aceptó el cargo de ministro plenipotenciario en Ecuador; pero no alcanzó a desempeñarlo, y quedó como prefecto del Departamento de La Libertad. Sin comprometerse con el régimen de la confederación, trató de servir a los pueblos y organizó fuerzas con cuyo respaldo proclamó la libertad del Estado Nor-Peruano el 30 de julio de 1838. Intentó que ésta fuera reconocida por la expedición restauradora que a órdenes de Gamarra se presentó frente a Lima, a fin de orientar sus hostilidades contra el ejército que respaldaba a Santa Cruz; pero Orbegoso perdió la Batalla de la Portada de Guía un 21 de agosto de 1838, y el general Nieto se refugió en el Callao para salir luego voluntariamente con destino a Guayaquil.

Fue entonces borrado del escalafón el 25 de marzo de 1839, pero decidió volver al Perú cuando Santa Cruz se acogió a la hospitalidad ecuatoriana. Volvió al servicio el 7 de julio de 1841, cuando el país reaccionó frente al desastre sufrido en Ingaví el 18 de noviembre y la muerte del presidente Agustín Gamarra. Ofreció su apoyo a la autoridad constitucional del general Francisco de Vidal contra el pronunciamiento del general Juan Crisóstomo Torrico y, triunfante en la Batalla de Agua Santa el 17 de octubre de 1842, fue proclamado mariscal. Destinado a la prefectura de Moquegua, asumió también el comando militar de los departamentos del sur, pero fue apresado al triunfar el movimiento militar acaudillado por el general Manuel Ignacio de Vivanco y embarcado hacia Chile. No obstante, logró permanecer en Arica un 16 de mayo de 1843 y con la eficaz colaboración del general Ramón Castilla inició la reacción constitucional. Formó, en Tacna, una junta de gobierno el 9 de junio. Triunfó sobre las fuerzas directoriales en Pachía el 29 de agosto y, convertida aquélla en Suprema Junta de Gobierno Provisorio, tocole a Nieto la presidencia. La ejercía, en Cuzco, cuando murió en 1844. A través de su acción respaldó siempre a la autoridad legítima.

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